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3 mar. 2020
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Yeezy Season 8, la revolución de Kanye West en la sede del Partido Comunista

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3 mar. 2020

La presencia de Kanye West nunca pasa desapercibida. Y mucho menos cuando el rapero desembarca en París, decidido a reformular los códigos de una fashion week que presenta la friolera de 70 desfiles en su calendario. ¿Primer paso? El “Sunday Service”. O lo que es lo mismo: el servicio religioso acompañado de un coro góspel impulsado por el intérprete, que sorprendió a un exclusivo grupo de invitados en el teatro Bouffes du Nord, el pasado domingo 1 de marzo. Poco después, la noticia se confirmaba. Kanye West había aterrizado en París para revolucionar la semana de la moda y anunciaba una cita inesperada para el lunes 2 de marzo: el show Yeezy Season 8.
 

Kanye West y su hija North, al final del desfile de Yeezy Season 8 en París - Instagram; Kanye West



“La familia West se complace de invitarle a una íntima presentación de Yeezy Season 8”, rezaba escuetamente la minimalista invitación sorpresa de color gris. “He aquí un pequeño fragmento de nuestro hogar en Cody, Wyoming”, añadía Kanye West a modo de teaser en la convocatoria de su show, de la que solo se sabía que tendría lugar en el espacio Niemeyer a las 21:30 horas. La expectación estaba servida y las redes sociales comenzaban a temblar.
 
Eso explica la muchedumbre que invadió la plaza de Colonel Fabien, en el 19ème arrondissement de París, el lunes por la noche. Fans, curiosos, vecinos del barrio e invitados se mezclaron alrededor de una rotonda absolutamente bloqueada por los coches negros de los asistentes. Una inmensa cola más propia de un concierto y varios controles de seguridad para bloquear la entrada de todo aquel que no estuviera en la lista de invitados de la familia West rodeaban la sede del Partido Comunista, diseñada por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. El espacio, que en su día albergó shows de moda de firmas de la talla de Prada, Jean-Paul Gaultier o Thom Browne, acogía el primer desfile de Yeezy en 2 años, después de haber optado por el lanzamiento de lookbooks o citas privadas tras el lanzamiento de la Season 5.

Para sorpresa de los asistentes, una vez logrado el acceso al recinto, les aguardaban mantas y estufas para sobrellevar la espera previa al inicio del show, que tendría lugar en el exterior del edificio de fachada ondulada. Todos los invitados de pie, mezclados sin jerarquías y al frío parisino, en una iniciativa que, como mínimo, habría hecho sonreír a los militantes comunistas. De nuevo, Kanye West volvía a darle un giro de tuerca a las convenciones sociales de la moda y a todo aquello que, académicamente hablando para muchos, debería ser un desfile.
 

Dos looks de la colección Yeezy Season 8 - Jackie Nickerson



Sin música, anuncios o cualquier tipo de solemnidad, una modelo vestida con un top beige y un pantalón blanco de lana abrió el show en silencio, sin que muchos de los asistentes se percatasen. Así se sucedieron hasta 18 looks femeninos, que se deslizaron como flotando por el camino de acceso al edificio, en cuya fachada se proyectaba igualmente el desfile, mientras sonaba una orquesta de cláxones desde los coches bloqueados en plena plaza. Todos ellos dominados por las tonalidades blancas, ocres y azules violáceos, que invadieron pantalones de talle alto y corte de campana, en su mayoría recogidos en el interior de botas acolchadas de montaña. Modelos de infinitas trenzas que lucieron tops mínimos a modo de sujetadores y diferentes prendas de tipo crop-top, camisetas, chalecos o chaquetas acolchadas, en ocasiones acompañadas de capuchas pasamontañas.
 
Hacia el final del desfile llegó el golpe de efecto que acapararía todos los focos y miles de “stories” de Instagram. La hija de Kanye West, North, de tan solo 6 años, cerraba el show con la interpretación del éxito viral de ZaZa, “What I do”. A medio camino entre el rap y los balbuceos, la pequeña Kardashian alzó la voz micrófono en mano, bajo la atenta mirada de su padre, quien sonreía satisfecho a escasos pasos. No era para menos. Kanye West lo había vuelto a conseguir. Un show indescriptible que consiguió paralizar la semana de la moda, e incluso las conversaciones sobre el coronavirus, durante los minutos que duró la actuación de una niña de 6 años y los posteriores flashes alrededor del clan Kardashian. ¿Sátira sobre la industria, particular sentido del humor o infinita genialidad en el arte del show-business? Juzguen ustedes mismos. Al final, la moda fue lo de menos.
 

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