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4 jul. 2012
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Vender, el reto de los diseñadores mexicanos

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4 jul. 2012

El mercado mexicano de la moda tiene dos grandes vertientes; la vertiente de las marcas mexicanas como Julio, Ivonne, Pierre Christine, Vanity, Liz Minelli, Salsa, Reina Diaz, Wanda Amieiro, entre otras, que participan en expos, venden en las departamentales y tienen boutiques propias; y la otra vertiente, la de los diseñadores independientes con sus incipientes marcas que se presentan en las plataformas de moda, tienen considerable exposure en los medios y venden en puntos de venta alternos. Su relación con el comercio organizado es mínima.



El mercado de la marcas nacionales está firmemente anclado en las departamentales. En Liverpool Ivonne y Salsa son marcas de éxito; en Palacio de Hierro, Spaguetti, Area Code, Tattoo, Wanda Amieiro y Vanity reportan números saludables de venta, al igual que las marcas propias de Sears, como por ejemplo, Basel.

El mercado de las marcas de diseñadores no cuenta con tanta suerte, ya que para ellos es casi imposible venderle a las departamentales por los mínimos requeridos por color y talla, así como las políticas de pago o en su defecto las políticas de consignación que si bien los industriales pueden sobrellevarlas, para los diseñadores con un reducido flujo de efectivo son casi imposibles de sostener. Además, el espacio de piso asignado debe generar una rentabilidad pre establecida. A pesar de esto, hay marcas como la de las tapatías Julia y Renata y los tejidos Apple Tea de Natalia Ferriz , han logrado instalarse en Palacio de Hierro, la única departamental con cierta apertura hacia las jóvenes marcas mexicanas.

Al no vender en las departamentales y ante una gran ausencia de boutiques multimarca de moda mexicana, los diseñadores han ido encontrando otros caminos. Primero, los bazares, siendo el líder Fusion. Fundado por Manuel Sekkel y Caro Kappeloff, Fusion tiene un carácter nómada porque desde el 2003, se ha ido colocando en diferentes espacios públicos de la ciudad desde el Foro Lindbergh del Parque México en la Condesa, hasta la banqueta del Paseo de la Reforma frente a las rejas del Museo de Antropología, para terminar por asentarse en la casa de la cultura Jesús Reyes Heroles de la vieja zona colonial de Coyoacán. Ahí, marcas como Malafacha, Remeritas, María Victoria Arte en medias y mucho mas cuidadosamente seleccionados por Sekkel, se encuentran cada tres o cuatro meses, con sus fans y clientes para realizar sus ventas. También por temporada está la Lonja Mercantil en la colonia Juárez cerca de la zona financiera de la ciudad, organizada por Carmen Ortega, Joanna Ruiz Galindo, Regina Barrios y Mariana Aguilar con productos de perfil artesanal y orgánico, y un especial twist de diseño. En el sur, el Mercadito Fashion hace lo suyo reuniendo, en diferentes fechas, a diseñadores de nivel más sofisticado en el Callejón de la Amargura en San Ángel

Evidentemente, por muy rentables que sean los bazares que a veces fungen como pop-up stores mientras van moviéndose por la gran metrópolis, el gremio de los diseñadores requiere de algo más permanente y han ido surgiendo las concept stores como Common People en la zona chic de Polanco donde algunos diseñadores, sobre todo de accesorios, venden sus creaciones. En las Lomas de Chapultepec donde está el old money mexicano está PuntoiComa (Montes Himalaya 815), creada en el 2008 y que ya cuenta con una sucursal en el Pedregal, al sur de la ciudad y una en Guadalajara. En Park Plaza en Santa Fe se encuentra Cañamiel Concepto Latino donde la fashion shopper puede encontrar no solo las creaciones de diseñadores mexicanos como Alejandra Quesada, Lorena Saravia y Carla Fernández, si no también diseños de Iodice de Brasil y Min Agostini de Argentina.

Sin embargo, es la floreciente colonia Roma donde hay mas puntos de venta para los diseñadores mexicanos, siendo DIME, moda de tribu urbana y Fashion Lovers, moda de diseñador mexicano, de Christian García Arenas (Álvaro Obregón 185), las boutiques precursoras del movimiento de fashion stores en esta zona donde prevalece la arquitectura art nouveau y los uevos restaurantes de culto. Ahí está Sicario (Colima 124) y también se encuentra Lemur (Jalapa 85)que mueve los productos de algunos diseñadores mexicanos como la marca Simple de Trista, así como180 Grados Shop (Colima 180)que produce sus propios diseños y vende las creaciones de Alejandra Quesada e Isabelle Manhes. Curiosamente, en la Condesa, el barrio donde inició todo el movimiento hip de la Ciudad de México, hay más boutiques y negocios de atención para animales que para humanos, siendo los perros el complemento it de los hipsters.

El mapeo de los puntos de venta arroja un panorama que se podría calificar como alentador para las marcas de diseño mexicano. Sin embargo, aún falta por llegar el concepto boutique de diseño multimarca que asegure a los diseñadores pedidos más consolidados con pagos anticipados del 30% que les permitan financiar sus producciones. Con esto se lograría un gremio mas productivo, precios más accesibles para un mayor número de consumidores y la posibilidad de que las marcas locales de diseñador se conviertan en negocios rentables y dejen de ser negocios de ocasión y consignación como se viene dando hasta ahora.

Anna Fusoni

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