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Hernandez Sebastian
Publicado el
25 ago. 2022
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7 minutos
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Reportaje desde el feudo del calzado de Louis Vuitton en Venecia

Traducido por
Hernandez Sebastian
Publicado el
25 ago. 2022

Con su largo edificio rectangular que brilla bajo el sol, la fábrica de calzado de Louis Vuitton no pasa desapercibida. Es allí, en Fiesso d'Artico, entre Padua y Venecia, a lo largo del canal Naviglio del Brenta, donde se encuentra la fábrica mundial de calzado de la marca insignia de LVMH. En la misma región donde se instalaron los "calegheri", los virtuosos zapateros venecianos que trabajaban para los nobles de la Serenissima, a partir del siglo XIV, dando origen a uno de los centros más importantes del calzado de la Península italiana.


La fábrica de calzado Fiesso d'Artico ocupa 14000 metros cuadrados Louis Vuitton - Louis Vuitton


Desde entonces, los artesanos han perpetuado su saber de generación en generación, realizando, como en siglos anteriores, hasta más de 300 operaciones a mano para fabricar un modelo de inicio a fin. La casa de lujo parisina no podía haber elegido un mejor lugar para instalar uno de sus cinco principales sitios de producción mundial; los otros son su taller histórico en Asnières-sur-Seine, el de Grasse, para perfumes, en Ginebra, para relojes, y el de Place Vendôme en París para joyería. En 1998, decidió centralizar su producción de calzado en dos empresas familiares en Fiesso, que adquirió en 2001 para crear su propia fábrica. Desde 2008, su producción se encuentra en este moderno edificio, diseñado como una caja de zapatos por el arquitecto Jean-Marc Sandrolini, todo en hormigón y vidrio cubierto con una fina malla de acero.

La enorme construcción se extiende sobre 14 000 metros cuadrados alrededor de un patio interior atravesado por un estrecho arroyo de agua y cubierto de césped, donde se encuentran esculturas que celebran el zapato, como el botín gigante brillante creado por la artista contemporánea portuguesa Joana Vasconcelos a partir de cacerolas de acero inoxidable. El diseño elegante y la tranquilidad del lugar recuerdan a un jardín japonés. Esta impresión de serenidad continua en el interior de la fábrica, donde los luminosos talleres con sus suelos de parqué y los amplios pasillos de paredes blancas se intercalan con toda una serie de patios-jardín por los que se filtra la luz natural. Grandes bloques de color marcan la entrada a los talleres, que son, de hecho, fábricas independientes y separadas, cada una dedicada a una especialidad.

Aunque eran cuatro originalmente, han aumentado recientemente a cinco. El rojo encarna la unidad "Alma" dedicada a los zapatos para "la mujer elegante"; el azul indica al taller "Nomade", dedicado a los zapatos de conducción; el verde es "Taiga", dedicado a los zapatos para hombre; el amarillo es "Speedy", enfocado en las zapatillas deportivas; mientras que el naranja es "Horizon" y está dedicado a un nuevo taller de zapatillas que se agregó en 2021. Bajo la batuta de Virgil Abloh, el director de las colecciones masculinas, quien falleció en 2021, las zapatillas de deporte han adquirido una nueva dimensión y escala en Louis Vuitton.

"Nos empujó hacia una nueva visión del producto a través de un calzado deportivo más técnico, con mucha investigación e innovación", nos explican en el taller.


Gigi, el experto en formas de la fábrica de zapatos Louis Vuitton - ph Dominique Muret


A estos cinco bloques se suman una serie de espacios más pequeños y talleres, como la sala de formación del personal de ventas o el salón-galería de recepción, donde, junto a una selección de los modelos más emblemáticos de Louis Vuitton, se presentan obras como la serie de dibujos originales de Andy Warhol inspirados en zapatos. También el laboratorio para el control de calidad, donde se realizan pruebas químicas, físicas y mecánicas para comprobar la resistencia de los materiales, incluso sometiéndolos a diferentes temperaturas. ¡Los zapatos Louis Vuitton deben usarse sin problema tanto por encima de los 50 grados en Dubái como por debajo de los 30 en San Petersburgo!

Otro taller, el de formas, que sirven de soporte para la fabricación del zapato. Rodeado de filas de modelos de madera, de pie frente a su banco de trabajo, lápiz en mano, Gigi dibuja líneas en un trozo de madera, que pronto transformará en una forma que traduce al milímetro el deseo creativo del diseñador. Todo sin olvidar la noción de comodidad.

“El pie es un órgano que se mueve y genera compresiones. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de hacer la forma. A partir de la idea del diseñador hay que producir un prototipo tridimensional”, explica.

Una vez terminada, esta pieza sirve como modelo básico que se declinará en una serie de piezas de polipropileno y se desarrollará en los diferentes tamaños gracias a un programa informático. Más adelante, en la oficina de estilo y prototipos, nos sumergimos en un ambiente estudioso. En la fase de desarrollo de la colección previa al desfile se pueden fabricar hasta 1000 prototipos, fruto de un intenso trabajo de investigación.

Desde la elección de materiales y proveedores, hasta el corte de las pieles, la creación de tacones, suelas o los adornos que hay que recalibrar según las distintas tallas, cada artesano tiene su especialidad. En el taller dedicado al calzado de mujer trabajan cerca de 1000 personas con camisas amarillas o delantales marrones bordados con el logotipo de LV, ocupándose del corte, montaje, costura e incluso acabado. En una estación, usando un martillo, el cuero se clava a la estructura de la suela sin estirarlo demasiado. En la siguiente, se marca con un lápiz el límite donde se colocará el pegamento para la suela. Una técnica ancestral repetida con maestría y precisión por estos trabajadores altamente cualificados, la mayoría de ellos parte de la industria del cuero desde la cuna, como herencia del oficio de sus padres y sus abuelos.


Hacer un zapato requiere hasta 300 operaciones manuales - ph Dominique Muret


En el taller Nomade trabajan 450 personas, un 60 % artesanos. “Comienzo del descanso del grupo 1”, anuncia una voz por el altavoz, mientras en un rincón, Michela permanece concentrada en un modelo de mocasín que cose a mano con los dedos cubiertos con protecciones metálicas. Con más de 20 años de experiencia a sus espaldas, esta experta formada en tapicería trabaja la piel con firmeza. A cierta distancia, su colega está alisando las costuras de otro modelo con un martillo y unos alicates.

Más abajo en el pasillo, el calzado formal masculino, un segmento en rápido crecimiento, se maneja de diferentes maneras como "portador de una tradición antigua". En el taller Taiga no puede faltar Roberto, quien lleva 40 años en el rubro tras empezar a la edad de 12, con sus padres. Es de los últimos en saber practicar la costura Goodyear o la costura noruega, que sirve para fijar el empeine a la vira, reforzando la solidez del zapato y manteniendo su flexibilidad. Él mismo prepara el hilo y cose rigurosamente a mano, con puntadas apretadas, los modelos de zapatos de hombre Louis Vuitton de más alta gama; cada uno le toma 3 horas en completar. En otro espacio, inclinada sobre una gran mesa, una mujer frota con convicción un mocasín con un paño húmedo empapado en cera natural. Le tomará hasta dos horas darle al zapato la pátina adecuada.

Por último, el taller de zapatillas luce como una colmena, donde cada trabajador está vinculado a una operación específica. El proyecto de personalización "Now Yours", lanzado a finales de 2018, está ocupando cada vez más espacio. En todo el mundo, los clientes de Louis Vuitton pueden pedir su propio par de zapatillas para correr eligiendo materiales, colores y otros detalles. ¡Son posibles más de 1000 millones de combinaciones! En la fábrica, que tiene totalmente interiorizado todo el procedimiento hasta la impresión de iniciales y otros nombres, se dispone de un stock permanente de materiales. En promedio, se reciben dos pedidos por día y lleva cuatro semanas cumplirlos. Los modelos personalizados se venden a partir de 700 euros el par. Hasta ahora se han fabricado poco menos de 4000 pares. Todo un reto para la marca.


La fabricación de calzado combina técnicas manuales y procesos industriales - ph Dominique Muret


Pero la marca no tiene la intención de detenerse ahí. Si bien tiene otra fábrica en Italia que amplió recientemente, esta vez dedicada a bolsos y accesorios, en Incisa en Val d'Arno, cerca de Florencia, analiza la opción de construir una fábrica más grande. A finales de 2021, el director ejecutivo adjunto de LVMH, Toni Belloni, mencionó un proyecto "para crear un centro de conocimientos técnicos que concentre de manera efectiva una serie de oficios, que ya utilizan la experiencia italiana, en una entidad que probablemente se ubicará en la Toscana. Esta nueva fábrica, si ve la luz, estará totalmente dedicada a Louis Vuitton".
 

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