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30 jun. 2022
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Las aduanas estadounidenses empiezan a incautar producciones procedentes de Xinjiang

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Hernandez Sebastian
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30 jun. 2022

A partir del 21 de junio, Estados Unidos ejecutará la decisión tomada el pasado mes de diciembre, que abarca la incautación de las producciones chinas con componentes procedentes de Xinjiang, región donde se explotaría a la minoría musulmana uigur. Esta situación suscita muchas preocupaciones en el país norteamericano, ya que de dicha región proviene el 20 % de la producción total de algodón a nivel mundial.


Obreros uigures fotografiados en una fábrica de Hotan (Xinjiang) en 2019 - Shutterstock


El 17 de junio, el Congreso estadounidense publicó una lista de procedimientos que se implementarán en el marco de la ley UFLPA ("ley para la prevención del trabajo forzoso de los uigures"). La nueva ley endurece las anteriores medidas regulatorias ya tomadas por Washington, que informó sobre cerca de 1000 cargamentos incautados solo a finales de 2021. Las medidas serán ejecutadas por la Forced Labor Enforcement Task Force, autoridad ante la que los importadores deben poder justificar que los bienes no tienen vínculo con Xinjiang.

Esto representa un problema para todas las empresas que trabajan con Xinjiang, ya sea que los uigures estén involucrados o no, según afirma Human Rights Watch.

“Para estas empresas, aportar 'pruebas claras y convincentes' es una tarea casi imposible”, estima el organismo, que considera que Pekín contribuye a su pesar en este punto.

"El alcance de la vigilancia y las amenazas del gobierno chino a los trabajadores y auditores actualmente impide que las empresas evalúen de manera significativa el uso del trabajo forzoso en fábricas u otras instalaciones en Xinjiang (...). Las empresas con operaciones, proveedores o subcontratistas en Xinjiang deberían, en cambio, reubicar sus instalaciones o cadenas de suministro en otros lugares”, dijo URW.

Tras el informe publicado a principios de 2020 por el Instituto Australiano de Estrategia Política (ASPI) sobre la situación de los uigures, un segundo informe publicado en diciembre de 2020 por el Center for Global Policy insistió especialmente en el peso de Xinjiang en la industria textil china e internacional. Del 23 % de la producción mundial de algodón que se concentra en China, el 20 % proviene de la provincia que, además, concentraría las mejores variedades de algodón del mundo. Ante los intentos occidentales de prohibir este algodón, surge una gran dificultad: la de poder rastrear estas fibras en la industria china.

Esto se debe a que el algodón de Xinjiang abastece masivamente a los hilanderos, tejedores y fabricantes de ropa chinos, quienes, además, a veces pueden contar con una mano de obra desplazada de Xinjiang y confinada en fábricas, a veces rodeadas de alambre de púas y torres de vigilancia. Estos desplazamientos de población son asumidos por las autoridades chinas, que llegan incluso a retransmitir los horarios de las salidas para estas “operaciones de integración a través del trabajo”. Porque, si bien Beijing niega el encarcelamiento, la violencia y las esterilizaciones forzadas, el Gobierno claramente afirma sus “esfuerzos para erradicar la pobreza” en Xinjiang.


Trabajadores de la región de Moyu (Xinjiang) a punto de ser enviados a sitios de producción en otras partes de China, bajo la lente de los medios estatales- - CGP


Es por eso que la nueva regla aduanera estadounidense pretende imponerse con fuerza y exige a los importadores que presenten una serie de pruebas. Comenzando con un mapeo completo de la cadena de suministro, incluido el transporte, y el nombre de cada entidad involucrada. Un desafío en el sector de la ropa, en un momento en el que las grandes marcas todavía luchan a menudo por proporcionar una lista exhaustiva de sus proveedores y de quienes las suministran. También se exigen garantías sobre el origen, los ingresos y la jornada de los trabajadores implicados, así como sobre la mano de obra, la duración de la producción y la producción total diaria. Se solicitan, además, pruebas sobre los métodos de contratación de los trabajadores textiles, ya que para atraer empresas textiles, Xinjiang estaría construyendo plantas de producción en las inmediaciones de los campos de internamiento.

El impacto de estas medidas en la economía textil estadounidense aún está por verse. En 2019, Estados Unidos importó textiles y prendas de vestir de China por un valor de 42 700 millones de dólares; de este modo, el gigante asiático representó el 33,6 % de las importaciones estadounidenses. La pregunta surge a más largo plazo para la Unión Europea, donde, de los 119 000 millones de euros de textiles y prendas de vestir importados en 2019, 37 000 millones vendrían de China. Bajo el impulso de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Europa podría, a su vez, prohibir los productos de Xinjiang a partir de septiembre. No obstante, este meta bien podría no cumplirse ante el largo proceso parlamentario necesario para el establecimiento de tal regla.

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