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Hernández Moya Sebastián
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31 mar. 2020
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El coronavirus podría detener a las otras “fábricas del mundo”

Traducido por
Hernández Moya Sebastián
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31 mar. 2020

Siguiendo los pasos de China, ahora otros importantes países proveedores de textiles y prendas de vestir deben hacer frente al coronavirus. Después del confinamiento parcial en Pakistán, ahora es India la que anuncia cierres. Además, Bangladesh, en medio de un feriado nacional, se está preparando para tomar medidas, dando lugar al temor de una huelga industrial como en China. Mientras que su vecino, Birmania, está estancado en la negación. Todos estos elementos ponen en tela de juicio la oferta de las marcas de moda occidentales. Marcas que por el momento, con una distribución más que reducida, no habían apostado realmente por la recuperación china, causando la ausencia de pedidos a nivel local e incluso redujeron los que se dirigían a Bangladesh.


Una fábrica en Ludhiana, en Punjab (India) - Shutterstock


Bangladesh, India, Pakistán y Birmania se encuentran entre los 10 principales proveedores de ropa de la UE. Además, también juegan un papel importante en el suministro de textiles al Viejo Continente.

Bangladesh es su segundo mayor proveedor de ropa detrás de China, con 17 600 millones de euros en productos en 2019, según el Instituto Francés de la Moda. El país está por delante de India, que ocupa el cuarto lugar con 4900 millones. Pakistán ocupa el séptimo lugar con 3010 millones y Birmania el noveno con 2400 millones, con un marcado aumento del 43 % en solo un año.

Desde el Mar Arábigo hasta la Bahía de Bengala, estos cuatro países igualan a China (26 800 millones de euros) en exportaciones a Europa. La posible suspensión de sus actividades industriales podría, de hecho, tener un impacto tan grande como la crisis china que marcó el comienzo del año. Y especialmente en la producción de productos de nivel medio y básico, de los cuales China se ha distanciado gradualmente en la última década gracias a los aumentos salariales.

Estos países no han escapado a los efectos de la suspensión de las producciones chinas. Así lo explicaba en febrero Rubana Huq, líder de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladesh (BGMEA).

"En cuanto a las prendas de punto, somos 85 % autónomos, en comparación con entre 7 % y 10% que importamos de China. En cuanto a los textiles tejidos, solo trabajamos al 60 % con telas locales; por lo tanto, dependemos en un 40 % de las importaciones, de lo que al menos la mitad proviene de China. Tenemos que ser cautelosos", indicó.

Los fabricantes europeos que importan material de China también podrían encontrarse en esta misma situación. India y Pakistán son el tercer y cuarto proveedor de textiles más grandes de la UE, con 2700 y 2600 millones de euros en mercancías enviadas al continente en 2019. Mientras que Bangladesh ocupa el doceavo lugar en este listado, con una cifra más modesta de 409 millones de euros en textiles enviados a Europa el año pasado.


Presión de los contratistas a pesar del confinamiento



Al ser contactada el jueves 16 de marzo sobre la situación de los industriales de Bangladesh que enfrentan la inminente epidemia, Rubana Huq buscó ser clara. "Emití una recomendación clara de nuestra asociación para un cierre (de las fábricas) después del anuncio de confinamiento por parte del Gobierno", dijo la ejecutiva.

"Pero hay fábricas que producen equipos de protección personal y otros productos esenciales, a las que sus compradores les han pedido que cumplan estrictamente con las fechas límite bajo pena de cancelación, y que son libres de continuar operando. En nuestra calidad de asociación, solo podemos recomendar y lo hicimos en consecuencia", añadió.


Tomada el 10 de marzo en Dhaka (Bangladesh) - Shutterstock


"Tomará, en mi opinión, al menos seis meses antes de recuperar una cierta normalidad en la actividad", estimó en febrero pasado el líder de la industria textil china, Zhang Tao, quien se mostró particularmente cauteloso sobre el reinicio de los centros de producción. Su cautela se confirma hoy con el temor a una segunda ola de contagios en suelo chino y que una vez más arroja dudas sobre la capacidad de "la fábrica del mundo" para reabastecer a sus contratistas.

Ante la suspensión de la producción china, varias compañías occidentales tenían "planes B" establecidos para el suministro de ropa. Pero muchos de estos se basan principalmente en las industrias de India, Pakistán, Bangladesh o Birmania, que se han establecido como alternativas a China. Por lo tanto, las próximas semanas podrían ser decisivas para el abastecimiento internacional de textiles y prendas de vestir.

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