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18 jul. 2012
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El acuerdo anti piratería firmado por México en Japón causa revuelo

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18 jul. 2012

Desde hace alguno meses cuando se propuso la aplicación del ACTA, Acuerdo Comercial contra la Falsificación, la noticia ha creado polémica ya que a decir de algunos analistas podría aplicarse a todo uso de información que muchos obtienen y copian de alguna fuente en la red constituyendo una violación a la ley, punible con multas y cárcel. A pesar de muchas voces en contra, en días pasados el gobierno mexicano firmó en Japón el Acuerdo Comercial Contra la Falsificación (ACTA, en inglés). Este acuerdo compromete a México a combatir con mayor empeño el comercio de productos falsificados y la proliferación de la piratería.


Manifestantes contra el ACTA en Bruselas - Photo: AFP/File, Jean-Philippe Ksiazek

Al margen del artículo 27 del acuerdo con relación a las actividades on-line de millones de personas, parecería que ACTA más que pretender perseguir a quienes usan la información de la red con diferentes fines, serviría para combatir la piratería de las ideas: inventos, obras intelectuales, artísticas, diseños de todo tipo, incluyendo artículos de moda que padecen la piratería cotidianamente. Desde ese punto de vista, ACTA, a diferencia de la ley SOPA (Stop piracy on-line), buscaría combatir de manera eficaz el problema piratería en materia de marcas de lujo que se mueven por el mundo a través del contrabando ostentando dudosos certificados de origen y de autenticidad.

En México, el oficio de la piratería ha alcanzado tales niveles que hay películas que se encuentran en la calle antes de haber sido estrenadas en cines. Esta es una de las razones por las cuales los cines han trabajado su mercadotecnia para convertir la ida al cine en una experiencia de vida con tarjetas de descuento, beneficios con puntos, tarjetas VIP para acceso prioritario, 3D, sillones reclinables, etc. Aun así y a pesar de esfuerzos en muchas otras actividades, se calcula una pérdida de 23 mil 600 millones de pesos anualmente por piratería y falsificación, que equivale a una pérdida de 2 millones de pesos por hora.

Los ejemplos están a la vista de todos. Cualquier persona que visite un tianguis en fin de semana en la mayoría de las ciudades mexicanas se encontrará con marcas pirata de jeans, bolsas, relojes, calzado y demás productos de lujo. En ciertas zonas, esta actividad es cotidiana. Para muestra está el Eje Central del Centro de la Ciudad de México, donde se pueden encontrar por escasos $20.00 las películas de estreno en DVDs etiquetados y empacados en sus cajas de plástico como si fueran el producto auténtico. La piratería afecta también los programas de computo, video juegos y teléfonos celulares. Y ¿que decir de la perfumería? Ocho de cada 10 fragancias que se venden en la calle son piratas. Hay vendedores que se especializan en conseguir frascos auténticos vacíos que venden a los rellenadores piratas. Algunas de las grandes empresas perfumeras han hecho campañas de reciclaje con “basureros” en departamentales para recoger los frascos vacíos que de otra manera terminarían rellenados con líquidos de mala calidad.

El Senado mexicano aún tiene que aprobar la firma de ACTA y la polémica sigue aunque Rodrigo Roque Díaz, director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), dijo en entrevista al diario mexicano Milenio que ACTA no viola el derecho a la cultura y a la información, privacidad de datos, comunicaciones privadas, ni principios de debido proceso de los países.

Anna Fusoni

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