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Hernández Moya Sebastián
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4 sept. 2020
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Dolce & Gabbana Alta Sartoria regresa a la asombrosa suntuosidad del Renacimiento

Traducido por
Hernández Moya Sebastián
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4 sept. 2020

La más reciente colección de Alta Sartoria de Dolce & Gabbana podría resumirse como una oda al refinamiento, presentada por todo lo alto en un espectáculo en el Palazzo Vecchio, el ayuntamiento de Florencia, en la noche del miércoles.


Dolce & Gabbana - Alta Sartoria - Florencia - Foto: Dolce & Gabbana - Foto:Dolce & Gabbana


El desfile-espectáculo, presentado por el joven alcalde Dario Nardella, quien luego entregó simbólicamente las llaves de su ciudad a la actriz Mónica Bellucci, incluyó un centenar de modelos. Fue el primer desfile real de una importante casa de moda desde el inicio de la crisis sanitaria en la primavera pasada.

El evento tuvo lugar en el Salone dei Cinquecento, el inmenso Salón del Consejo decorado con gigantescos frescos del pintor Giorgio Vasari, el primero en utilizar el término "Renacimiento" en una obra publicada.

El desfile se abrió con varias camisas medievales ornamentadas con la flor de lis roja, o giglio, adoptada por los Medici como emblema de la ciudad, y que los florentinos han lucido en combate desde la primera cruzada. Luego, un apuesto joven subió orgulloso a la pasarela, vestido con una asombrosa levita de guerrero azul celeste adornada con un giglio de plumas escarlatas, una creación de Duccio Mazzanti, cuya familia se ha especializado en este arte desde hace tres generaciones. Este último es también uno de los 35 artesanos locales que han contribuido a la serie de eventos orquestados durante tres días por Dolce & Gabbana, que se inauguró con una exhibición de joyería fina y finalizará el jueves por la noche con un desfile de "Alta Moda" en una villa en lo alto de una colina.


Dolce & Gabbana - Alta Sartoria - Florencia - Foto: Dolce & Gabbana - Foto: Dolce & Gabbana

 
A lo largo de la colección, Domenico Dolce y Stefano Gabbana han multiplicado las referencias a los grandes maestros del Renacimiento, Miguel Ángel, Leonardo, Ghirlandaio y Botticelli, retomando las ideas humanistas de esta época, cuando el hombre reemplazó a Dios en el centro del universo, para crear conjuntos de extraordinaria grandeza. Lo más destacado del espectáculo: vestidos ducales en visón, bordados con adornos y motivos dorados, que se asemejan tanto a los retratos de los antiguos soberanos de Florencia, como los de Salviati, que sin duda no habrían disgustado a Cosimo de Medici. Incluso se vieron los retratos de Lorenzo el Magnífico y Giovanni de las Bandas Negras, el mayor condotiero de la época, en túnicas de brocado dorado.

El dúo creativo también optó por reproducir la imagen de un guerrero entre espadas, lanzas y cornetas, tomada de un fresco de Vasari que representa la batalla de Marciano, sobre una memorable bata de jacquard bordada, equipada con reverso en astracán.

Los vívidos colores de los frescos parecían haberse transferido a una serie de trajes de excelente corte, que consistían en chaquetas cruzadas sensacionales y pantalones hasta los tobillos con elegantes acabados.

La colección podría haber caído fácilmente en el cliché, pero el cuidado de los acabados fue tan espectacular, la paleta de colores tan intensa y la sensación de fiesta tan electrizante... En resumen, Dolce & Gabbana nos regaló un vestuario masculino de un refinamiento extremo, que podría rivalizar con las colecciones de Alta Costura imaginadas para las mujeres más ricas del mundo.


Dolce & Gabbana - Alta Sartoria - Florence - Foto: Dolce & Gabbana - Foto: Dolce & Gabbana


“Pasar todo este tiempo aquí, junto a los artesanos locales, me hizo pensar. Me di cuenta de que nuestro papel, como italianos, es combinar ideas antiguas y contemporáneas para crear belleza para el mundo entero”, explicó Domenico Dolce durante una rueda de prensa antes del desfile, en un antiguo claustro de la ciudad, provocando un entusiasta aplauso de los periodistas presentes, cerca de un centenar de personas, en su mayoría italianos.

Hace cinco siglos, Leonardo da Vinci había experimentado con un nuevo método para hacer que uno de sus frescos se secara más rápido en el Salone dei Cinquecento: el artista-ingeniero había colgado en la pared braseros de carbón caliente, que lo único que lograron fue derretir la pintura, creando un charco de color en el piso. Pero en el show de Dolce & Gabbana todo funcionó a la perfección. Incluso las misteriosas inscripciones en varios esmoquin, como "Cerca Trova", que significa "buscar y encontrar", una referencia al mito que afirma que los restos del fresco dañado de Leonardo aún se esconden detrás de la obra posterior de Vasari.

Después del desfile, los invitados pudieron disfrutar de un impresionante espectáculo de tamburini y sbandieratori: artistas que ondean tambores y banderas en trajes tradicionales mientras desfilan al son de los tambores, observados por cientos de personas reunidas al otro lado de la Piazza della Signoria.

En una maliciosa ironía de la historia, fue en este lugar donde el austero monje dominico Girolamo Savonarola, quien reinó en Florencia durante cuatro años, organizó su "pira de las vanidades", en la que destruyó indiscriminadamente las obras de Botticelli, tapices, espejos, cosméticos y esculturas, antes de ser colgado y luego quemado allí en 1498.

Si hubiera escapado de la Inquisición, sin duda Savonarola se habría horrorizado ante el glorioso exceso de esta colección de Alta Sartoria, con su extrema pompa y opulencia. Una declaración de moda por derecho propio, que sugiere un futuro más optimista al final del túnel.

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