Portugal, el dilema entre la exportación y la independencia creativa

La tradición portuguesa es un arma de doble filo. Garantía de calidad y de ‘savoir-faire’, eclipsa con frecuencia la voluntad artística de una industria que toma medidas para crecer y ser competitiva. Un sector textil conocido por su potencial exportador que busca la convivencia entre el histórico modelo de la confección y las materias primas con una escena joven de moda, con carácter sostenible y ambición comercial.

Desfile de Luís Buchinho, otoño-iinvierno 2018/19 - Portugal Fashion

El proyecto Portugal Fashion, nacido en el año 1995 bajo la responsabilidad de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios de Portugal (ANJE), es uno de los actores protagonistas en este contexto. Con 42 ediciones a sus espaldas, la plataforma de moda es responsable de organizar semanas de la moda en Oporto y Lisboa, desarrolladas en paralelo a la pasarela ModaLisboa, así como de apoyar al talento portugués dentro y fuera de sus fronteras. En su ultima edición, el evento abandonó la tradicional Alfândega de Congresos, ocupada en las fechas por la empresa Mercedes, para celebrarse en una megaestructura de 10.000 m2 en el Parque de la Cidade de Porto, que acogió 34 desfiles y la 7ª edición del showroom ‘Brand Up’, con 70 expositores.

“El objetivo es fortalecer el apoyo a marcas portuguesas en los campos del diseño y la creatividad como factores de competitividad económica. Esta unión de fuerzas, competencias y colaboración en red dará una mayor amplitud al trabajo del Portugal Fashion”, afirmaba Rafael Alves Rocha, director de comunicación del evento que tuvo tugar en Lisboa el pasado 17 de marzo y que continuo en Oporto del 22 al 24.

El certamen, también abierto al publico, apeló principalmente a compradores nacionales e internacionales bajo la lógica de divulgación y comercialización del “Made in Portugal”, explicaba Rafael Alves destacando el potencial de fusionar pasarelas y ferias de moda. “Nuestra reorientación estratégica pasa por una mayor implicación de diferentes agentes sectoriales y por el desarrollo de sinergias con sectores complementarios de la moda, sobre todo asociados al lifestyle y a las industrias creativas”, concluía.

Caracterizado por su heterogeneidad, el programa de desfiles otoño/invierno 2018-19 contó con moda de autor y proposiciones comerciales de ropa y calzado, uno de los tradicionales ejes del evento, con seis shows y la destacada presencia del disenador Luis Onofre. Los nuevos talentos cobraron protagonismo, como fue el caso de los recién estrenados sobre la pasarela principal Inês Torcato y David Catalán, así como Mara Flora o Maria Meira, ganadoras de la ultima edición del concurso Bloom, dedicado al diseño emergente.

En el lado de la experiencia, Júlio Torcato celebro sus 30 anos de trayectoria con una colección sportswear. No faltaron grandes nombres del panorama como Nuno Baltazar, Katty Xiomara, la estrella local Luís Buchinho o el consagrado Hugo Costa, que llevo a Oporto su ultima colección, presentada durante la Semana de la Moda masculina de París el pasado enero con el apoyo de Portugal Fashion. Del mismo modo, también hubo cabida para marcas comerciales con largo recorrido en ferias internacionales como Pé de Chumbo, Concreto, Ana Sousa, Dielmar o Lion of Porches. 

Cercanía y calidad como respuestas al 'fast fashion'

Desfile de Hugo Costa, otoño-iinvierno 2018/19 - Portugal Fashion

“Portugal tiene y seguirá teniendo un papel clave entre los mercados más relevantes de nuestros proveedores”, aseguraba Pablo Isla, presidente de Inditex, coincidiendo con la presentación de los resultados anuales del grupo. Los datos lo confirman: en 2017, el gigante del fast fashion fabricó el 20% en Portugal, donde ya cuenta con 868 fábricas censadas. Y no es el único. Con marcas como Bimba y Lola, Roberto Verino, Florentino o Adolfo Domínguez, la vecina Galicia se alza como soporte fundamental del sector textil. Según ATP (Associação Têxtil e Vestuário de Portugal), los encargos gallegos ya superan los 1.000 millones anuales. Por su parte, España continúa siendo el principal destino de las exportaciones, con un 35% de cuota de mercado; seguida de Francia, con un 12%.

La industria lusa se afirma en el mercado europeo como proveedor de proximidad. Con cultura y tradición textil, Portugal asegura la calidad y la rapidez en la respuesta a costes de producción reducidos. Una estrategia de negocio que responde a las necesidades del gran consumo, reduciendo la complejidad del transporte y posibilitando la renovación de las tendencias cada pocas semanas en los escaparates ávidos de novedades. En el caso del modelo Inditex, el 60% del suministro proviene ya de los mercados de proximidad (España, Portugal, Turquía y Marruecos), mientras que Asia se centra en la confección de grandes tiradas de básicos.

Según el Instituto Nacional de Estadística portugués, la economía nacional registró el pasado año un crecimiento del 2,7%, el mayor incremento desde el año 2000. Igualmente, los datos fueron favorables para el sector textil, con 137.000 trabajadores registrados en 2017. Asimismo, el volumen de negocio y las exportaciones textiles, que representan un 10% de las totales del país, se elevaron hasta 7.500 y 5.237 millones de euros, respectivamente. Pese a la progresión constante en los últimos tiempos, las cifras también reflejjan la situación laboral y el poder adquisitivo nacional. Actualmente, el salario mínimo portugués asciende a 580 euros, frente a los 825 españoles o los 1498 franceses.

En plena recuperación económica y, posiblemente, en uno de los momentos con más razones para el optimismo, la industria textil portuguesa ha sufrido un golpe de realidad, con el cierre de dos factorías de renombre en los últimos meses. La antigua fábrica de la marca de moda íntima Triumph en Loures (Lisboa), propiedad de TGI-Gramax, declaró su insolvencia haciendo frente a un plan de reestructuración que pone en peligro 463 puestos de trabajo. Por su parte, el grupo textil Ricon quebró a comienzos de año, despidiendo a 600 empleados y suponiendo la salida del mercado luso de la marca sueca Gant, que le había confiado la producción y las 20 tiendas con las que contaba en el país.

“Made in Portugal”, más allá de la exportación


Preparación del showroom Brand Up celebrado en la Cidade de Porto - Portugal Fashion


Si bien el carácter exportador es un valor fundamental de la industria lusa, una de las claves para su supervivencia en el tiempo pasa también por la construcción de un sólido mercado nacional, garantía de independencia si los países importadores cambian de estrategia.

Bajo un clima positivo sobre los resultados comerciales del showroom Brand Up, los participantes coincidían en que el valor portugués esta al alza y que el reconocimiento lo tienen asegurado. “Nuestras materias primas son muy queridas en el extranjero, son un sello de calidad”, explicaban desde la firma Katty Xiomara. No obstante, la industria ha de ir mas allá, como comentaban representantes de la marca ecológica Casa Grigi: “la tradición portuguesa es sumamente apreciada, el consumidor quiere nuestros nuevos materiales, pero el ‘Made in Portugal’ tiene que tener un significado profundo, no puede quedarse en etiqueta o mero souvenir”.

Con objetivos compartidos, los expositores buscaban en su mayoría acuerdos en Japón y Alemania, mercados de los que afirman recibir feedback muy positivo con compradores dispuestos a invertir y valorar propuestas sostenibles, destacando un claro auge de la moda vegana. Planteamientos interesantes que miran fuera de las fronteras, pero ¿dónde quedan situados sus compatriotas en esta ecuación?  “Hay que conseguir que el portugués compre marcas portuguesas”, comentaban varios de los agentes comerciales de la feria asociada a la pasarela. “Tenemos una gran ambición internacional, pero aún queda mucho camino por hacer en nuestro propio mercado”.

El país, que ha sufrido la crisis con mayor intensidad que la mayoría de sus vecinos europeos, recupera su economía y gana estabilidad en sus sectores clave. Cimentado en la exportación como gran parte de sus industrias, el textil portugués afronta la necesidad de consolidar un mercado nacional potente y el reto de abrirse paso en el panorama con apuestas comerciales y creaciones de autor. Iniciativas a la medida de la industria y sus tiempos, educación en su propia tierra y divulgación en el extranjero parecen las claves para evolucionar y afianzar la moda portuguesa. Ya no es sólo cuestión de tradición.

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