La marca cubana Clandestina es un ejemplo de ingenio y lanza tienda online en EE.UU.

La marca cubana de moda Clandestina no planea esperar cómo afectarán las restricciones de viaje de Estados Unidos a las compras en la isla. En lugar de eso, la marca se lanza al mercado americano con su ecommerce. Su tienda clandestina.co fue lanzada el jueves 26 con una selección inicial de camisetas con eslóganes cubanos como “resistir y vencer”, un éxito considerable en un país con mínimo acceso a internet.


Turistas estadounidenses miran productos en la tienda privada de diseño Clandestina en la Habana, Cuba, octubre 23 de 2017. REUTERS/Alexandre Meneghini

SI bien el diseño seguirá siendo cubano, fabricantes con sede en Estados Unidos producirán la ropa y la enviarán a los compradores estadounidense, explicó la marca. El embargo comercial de Estados Unidos sobre Cuba hace que sea virtualmente imposible hacer envíos desde la isla. Una de las copropietarias de Clandestina, Leyre Fernandez, es ciudadana española, lo que permitió a la marca establecerse en Estados Unidos.

La estrategia de Clandestina resalta el ingenio del incipiente sector privado cubano para superar los obstáculos en la isla de gobierno comunista en el extranjero. La marca de ropa es una de las historias de éxito entre las tiendas privadas, restaurantes y bed and breakfast que surgieron bajo la presidencia de Raúl Castro, quien implementó reformas de mercado para modernizar la economía de mando de estilo soviético de Cuba.

"La marca Clandestina siempre ha tratado de triunfar contra viento y marea y superar lo aparentemente imposible", dijo la cofundadora y directora creativa Idania del Río, de 36 años.

Ella y su socia española Leire Fernández, de 42 años, crearon Clandestina en 2015 y abrieron una tienda insignia en La Habana Vieja, donde venden ropa, carteras, afiches y accesorios que tienen diseños y dichos cubanos peculiares que reflejan el humor local.

La falta de tiendas mayoristas y restricciones a la importación para el sector privado en Cuba ha hecho que la firma necesite ser creativa para adquirir textiles y mantener sus existencias.

Las amigas trajeron lotes de camisetas en sus maletas desde el extranjero en las que estamparon sus diseños y Clandestina se hizo aún más conocida por su "reciclado" de ropa de segunda mano para hacer piezas únicas.
Dicen que ahora tienen 27 empleados y que su tienda atrajo a más de 20.000 visitantes el año pasado.

Al igual que muchas empresas privadas cubanas en La Habana, Clandestina se benefició de un auge en el número de viajeros estadounidenses desde que se reestablecieron las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en 2014. Alrededor del 70% de sus compradores son extranjeros, la mitad de Estados Unidos.

Pero el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó en junio restricciones más estrictas a los viajes a Cuba desde Estados Unidos. Washington también emitió una advertencia de viaje a la isla el mes pasado después de acusaciones de ataques a la salud de diplomáticos estadounidenses.

Una posible caída en los clientes estadounidenses en Cuba y el deseo de expandir sus negocios hicieron que fuera el momento perfecto para que abrieran la primera tienda cubana de moda online en Estados Unidos, afirmó el dúo que está detrás de Clandestina. "Si los estadounidenses no vienen a Cuba, bueno, iremos a Estados Unidos", apuntó Del Río.

Como española, Fernández pudo registrar una compañía en Estados Unidos, y un tecnicismo en el embargo le permite a su empresa contratar diseñadores cubanos. El objetivo, eventualmente, es construir la primera marca de moda global de Cuba.

"No mucha gente sabe lo que está pasando en Cuba", dijo la visitante estadounidense Kasha Trogak, mientras exploraba su tienda en La Habana. "La curiosidad definitivamente puede ayudar a vender el producto".

Traducido por Hernández Moya Sebastián

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